Un showroom web propio: el comprador recorre el proyecto, elige su lote o su departamento sobre el masterplan y te escribe con la unidad elegida. Vos ves cada visita y cada consulta desde tu panel.
Hoy la venta de un desarrollo vive en planillas, fotos sueltas y mensajes que se responden tarde. El showroom junta todo en un solo lugar, siempre al día.
Recorre el barrio o el edificio, toca un lote o un piso y ve medidas, vista, precio y fotos. Llega a la charla sabiendo qué quiere.
Cambiás un precio o marcás una venta desde el panel y el showroom se actualiza en el momento. Nadie mira un listado viejo.
El formulario llega con la unidad elegida, el mensaje y el anuncio o la red de donde vino la persona. Se exporta a tu CRM.
Así se ve en San Montano, el barrio de demostración que armamos para mostrarlo. Es ficticio, pero funciona: se puede tocar, consultar y administrar.
Escenas a pantalla completa: la llegada, el lugar, las residencias, los amenities. Con la ficha del proyecto, un formulario de contacto y el WhatsApp a mano. Es la página que se manda por anuncios y por WhatsApp.
Sobre la vista aérea o el plano, el interesado ve qué está disponible, reservado o vendido. Entra a un edificio, elige el piso, mira la planta y abre la ficha de su unidad, con fotos y la consulta por WhatsApp con el código de la unidad.
Se puede sumar una panorámica de la entrada o de un amenity, y fotos por unidad.
Visitas, consultas y ventas del período. Qué unidades se miran y cuáles nadie consulta. Cada persona con su historial de mensajes y su estado, de «sin contactar» a «venta». Los precios, el estado y las fotos de cada unidad los cambiás vos.
Todo se exporta en una planilla que aceptan los CRM más usados y Excel.
Nos pasás el masterplan o los planos, el listado de unidades y los precios. Si todavía no hay imágenes, partimos de los planos.
Renders, vistas aéreas con dron y fotos, según la etapa del proyecto. Lo que es render, se rotula.
Armamos la presentación, el masterplan con cada unidad tocable y tu panel con usuario y clave.
Precios, estados y fotos los cambiás vos desde el panel. Las consultas te llegan con su origen, y nosotros quedamos para los ajustes.
El comprador entrega el ahorro de diez años a cambio de una carpeta. No hay ambiente para recorrer, no hay luz que mirar, no hay vecino a quien preguntarle. Sólo está lo que vos le mostrás.
Por eso la imagen de un desarrollo no es publicidad: es el producto entero hasta el día de la entrega. Si lo único que hay son tres renders genéricos y un plano en PDF, estás pidiendo un acto de fe.
Y la promesa no se sostiene una vez. Se sostiene durante los dos o tres años que dura la obra, cada mes que ese comprador no recibe noticias y empieza a dudar de la decisión que tomó.
Tres momentos, tres problemas distintos y tres tipos de material. Se puede contratar de a uno, pero el que los encadena termina con el proyecto documentado de punta a punta.
No existe el edificio, así que hay que construirlo dos veces: primero en imagen. El render no es una ilustración bonita, es la única forma que tiene el comprador de pararse en el living de su futuro departamento y decidir.
Fachada, ambientes tipo, amenities y el contexto real de la cuadra, con los materiales que están en la memoria descriptiva y no con los que quedan lindos.
Es la etapa que todo el mundo saltea, y es la que más barato sale y más tranquilidad compra. El que ya firmó no necesita otro render: necesita ver que su piso está.
Un registro mensual, desde el aire y a pie, ordenado y siempre desde los mismos puntos de vista. Sirve para el mail a los compradores, para la cartelería, para el inversor que pregunta y, al final, para un timelapse que resume la obra entera en cuarenta segundos.
Acá hay dos ventas, no una. La visible es la de las unidades que quedan, que ahora se fotografían de verdad. La otra es la que casi nadie trabaja: este proyecto es el antecedente con el que conseguís el próximo terreno, el próximo inversor y el próximo socio.
Un desarrollo bien documentado el día que se entrega vale por dos carpetas de presentación.
Renders hechos por Wabipic. Cada uno lleva su etiqueta: lo que es render se dice, en el sitio y en la venta.
El comprador de pozo no tiene nada para visitar. Con el recorrido se para en el living, pasa al dormitorio y sube a la terraza desde el celular, con la luz y los materiales del proyecto. Sin departamento muestra y sin horario de oficina.
Arrastrá para mirar alrededor. Elegí el ambiente con los botones.
Este departamento no existe: es un ejemplo. En un proyecto real, el recorrido se arma desde los planos y la memoria de materiales.
Un desarrollo no entra en un plan de sesión suelta: cambia la cantidad de unidades, las etapas y cuántos meses dura la obra. Armá el presupuesto etapa por etapa, con valores «desde», y lo ajustamos con los planos a la vista.
Armá el presupuestoUna página web propia del desarrollo con tres partes: una presentación del proyecto, un masterplan donde cada lote o departamento se toca para ver su ficha y su disponibilidad, y un panel para el desarrollador con las visitas, las consultas y los precios. Podés recorrer la demo de San Montano.
No. Se entra con correo y clave, y cambiar un precio o marcar una unidad como vendida es elegir de una lista y tocar «Guardar».
En el dominio del desarrollo, que queda a tu nombre. Nosotros lo alojamos y lo mantenemos.
Las consultas y las unidades se exportan en una planilla que importan los CRM más usados y también Excel o Google Sheets. Una conexión automática con un CRM puntual se evalúa en cada caso.
Los hacemos nosotros a partir de los planos y la memoria de materiales. Si el estudio ya entregó renders, trabajamos sobre esos para que el resto de las piezas mantengan el mismo criterio visual.
Una vez por mes es el ritmo que sirve para comunicarle al comprador que su unidad avanza. Dos veces por mes en las etapas visibles, como la fachada. Menos de una vez por mes deja huecos que se notan en el timelapse.
Sí, con las habilitaciones de ANAC y coordinando con el jefe de obra por los horarios y las grúas. La planificación del vuelo la hacemos nosotros.
Sí. Con un recorrido 3D de una unidad terminada, el interesado la camina desde el celular. Y si está vacía, se amuebla de forma virtual con Wabi Staging.
Del desarrollador que contrata, para todo el proyecto y sin vencimiento: folletos, portales, redes, cartelería de obra y presentaciones a inversores. Queda por escrito en el presupuesto.
Se puede por etapa. Conviene arrancar por el render, que es lo que habilita la venta, y sumar el registro de obra cuando empieza la estructura.